Mi obsesión con Hele... estooo, con Akira

Henry Morrison

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En 1993 llegó a nuestros videoclub "Mi obsesión por Helena" cinta que nunca he visto pero cuya carátula me llamó la atención desde las estanterías en su día, por serme conocidos sus dos intérpretes, Julian Sands (conocido en mi casa como el brujo ese rubio, a veces, Warlock, cuya primera película tuvo bastante impacto entre los jóvenes Morrison en su día) y Sherilyn Fenn, que por obra y arte de Twin Peaks, El aparecido, o una oscura y olvidada serie B llamada Meridian, tuvo aún más impacto.



El actual post NO tiene nada que ver con esta película, que no volverá a ser mentada por un servidor.

A principios de los 90, me dirigía al videoclub de detrás de mi casa, El Cinema, cuyos dueños tenían la virtud de tratarme como a un hijo más; allí me encontré con una escena extraña que no se veía todos los días: un señor mayor (el dueño del videoclub) que, con una carátula en mano, le explicaba a otro señor mayor (el cliente) de qué iba una película de dibujos animados.

La escena me impactó por su escasa credibilidad. ¿Gente con canas hablando de pelis para niños y explicándosela porque no la entendían? Imposible. Porque los dibujos animados son para niños. Esa era la percepción que se tenía entonces por parte de la mayoría de la sociedad española, y lamento decir que todavía hoy gente (como mi padre) mantiene esa impresión. No estábamos preparados para la hostia que se nos venía encima, desde Japón, concretamente.

No voy a mentir. Podría decir que al ver aquella carátula y escuchar esa conversación, decidí ver Akira, y me enamoré perdidamente. Sería una buena historia, pero sería mentira. Tardé todavía 2 o 3 años más en verla desde que presencié aquella escena. Pero lo que sí me enamoró / llamó la atención fue su carátula.

Ese chaval con un pistolón más grande que él.
Y esa leyenda.

Neo-Tokyo está a punto de E-X-P-L-O-T-A-R

La hostia puta. ¿Que coño es esto? Sí que diré, y será verdad, que pasé buena parte de lo que quedaba de mi infancia enamorado de esa carátula.


Pasaron varios años, y aunque me vi atraído con cierta frecuencia a la estantería de cine de dibujos animados donde estaba la carátula de Akira (sí, Akira, al menos en mi videoclub, estaba entre pelis Disney y capítulos condensados en VHS de Los pitufos, o La pantera rosa, ¿no he dicho ya que los dibujos animados son para niños?) nunca la alquilé.

Por aquel entonces yo, como casi todos los niños de mi generación, veía series en Tele5 y Antena3 que venían del país nipón. La nueva ola. Los mayores no lo entendían, o no le prestaban suficiente atención para darse cuenta de que no lo entendían.

Comencé viendo el primer Dragon Ball en la autonómica valenciana (Bola de Drac). De ahí a las sesiones maratonianas de Dragon Ball Z que nos ofrecía Antena 3 en su programación veraniega, solo había un paso. Me gustaba mucho, y como casi todos, tuve varias cosas relacionadas; tuve un álbum de cromos que rompí en dos, enfurecido después de que una profesora con alma de inquisidora me confiscase no menos de 20 cromos que yo había dispuesto para cambiar, y se negase a devolvérmelos; tuve varios tebeos, aunque no muchos, tuve una figura de Goku niño de plástico, a la cual mi hermano pequeño, que tenía por aquel entonces, con unos 4 o 5 añitos, la afición de morder cosas, le amputó el rabo a mordiscos. Yo siempre creí que la pesada de Bulma acabaría castrando a Goku, pero no, fue mi hermano.

No fui gran fan de Dragon Ball en realidad. Lo viví / disfruté, pero no fui realmente un fan de esos que se ven absorbidos por el vórtice Goku, se flipan y acaban con habitaciones de su casa llenas de cosas escritas en japonés y dibujos de Goku. Tampoco fui muy fan de Los caballeros del Zodíaco, serie que veía, y de la que tuve dos figuras que molaban un huevo, regalo de Reyes, que acabaron destrozadas (eran delicadísimas y las armaduras se despiezaban de mirarlas) y algún tebeo también atesoré, todo ello ya perdido hace mucho.

Desde luego, NO fui fan de Campeones / Oliver y Benji. Tuve la desgracia de educarme en un colegio con equipo de fútbol juvenil que jugaba en campeonatos locales y regionales, y donde el fútbol era una religión prácticamente obligatoria: todos (padres, profesores, y alumnos) estaban bastante flipados con el tema y allí no se hacía otra cosa que jugar al fútbol, ni se hablaba de otra cosa que no fuera fútbol. Semejante ambiente de colegio religioso / futbolero me hizo odiar profundamente ese deporte, como para ver series de él cuando llegaba a casa. Ya tenía bastante en el cole.

Mis series japos favoritas por aquella época fueron Lupin III, que yo veía religiosamente en Tele5, Chicho Terremoto y Ranma 1/2. Eran series bastante inocentes dentro de lo que cabe, y habían pasado por varios filtros de censura y "adaptación cultural" antes de llegar a nuestras cadenas de televisión aptas para ser degustadas por jóvenes e infantes españoles.



Con todo este rollo que os acabo de soltar os quería explicar que, aunque yo consumí, en mi infancia y adolescencia, bastantes series populares japonesas, no estaba preparado para Akira. Ni mucho menos para todas las demás burradas que vendrían detrás, con Akira como pórtico entre la dimensión occidental y la oriental. La culpa de todo fue de Jose Antonio, mi mejor amigo en aquellos días; él sí era un flipado de Goku, entre otras cosas. Un buen día, esto fue 2 o 3 años después de la escena de videoclub con la carátula de Akira, vino a mi casa diciéndome (bastante fuera de sí) que había visto que una colección de manga en el quiosco. Porque a las pelis de dibujos animados japonesas, no se las llamaba pelis de dibujos animados, se las llamaba manga (años después descubrí que ni siquiera el término "manga" era correcto, pero para eso quedaba un océano de tiempo).

Mi amigo se refería a la colección de Manga manía que editó para quioscos Manga Films. Prácticamente me arrastró al quiosco del señor Julián donde pudimos observar por la gloria de Manga films aquel cartón con dos cintas: Akira y Ninja Scroll. Desde el principio tuve claro que tenía que hacerme con aquel cartón y su contenido.

Podría mentir otra vez y decir que ver allí Akira fue un giro del destino, y que me sentí poderosamente atraído por aquella cinta. Pero no sería verdad. Si hubiera querido ver Akira, la tenía a una calle de distancia en el videoclub más cercano. NO, lo que inflamó mi imaginación fue la idea de poder poseer aquella carátula. Y escuchad, pues pensaba incluso en pecar recortando la carátula para colgarla en mi habitación como póster (cosa que afortunadamente, no hice). Después de dar bastante la brasa conseguí que mis padres me lo compraran. Fueron 1.995 pesetas del ala, de las cuales yo puse 1.000 que tenía ahorradas y mis padres cubrieron la diferencia, más que nada para que me callara de una puta vez.
También admito que nunca vi Ninja Scroll. Fue una cinta que pasó varios años virgen en mi casa, hasta que, estando ya en el instituto, se la cambié a un compañero, Guillermo, a cambio de su cinta original de El cuervo, de Brandon Lee. Y años después (es curioso como pasan las cosas a veces) esa cinta de El cuervo se fue en un lote de cosas que intercambié por otro lote de cosas con otro compañero, y entre las cosas que adquirí se hallaban dos cintas de Dragon Ball... en fin. La idea del intercambio físico en mano se me hace ahora tan rara, pero era tan habitual... otros tiempos.


Jose Antonio y yo nos sentamos en su salón, que olía a ganchillo cogiendo polvo, a madera vieja y a su venerable abuela, y degustamos aquella cinta de vídeo de Akira que fue una de las experiencias más brutales de mi pronta adolescencia. Yo estaba acostumbrado a la sangre; me habían criado padres adoptivos tan adecuados como Freddy Krueger o Jason Voorhees. EL misterio de las tripas esparcidas por ahí no era tal para mí. Pero el choque de esa mezcla explosiva de violencia, filosofía, destrucción, sangre, tecnología aberrante, religión, estética futurista, máquinas rugientes y monstruos gigantes y cambiantes fue demasiado para nuestras pobres mentes.

Vimos Akira juntos un total de 8 veces, lo recuerdo, a lo largo de los meses siguientes, porque aunque estábamos impactados y fascinados, ninguno de los dos tenía muy claro que coño había visto. A saber la de veces que se la vería él en su casa, porque él también se compró aquel primer número de la colección de manga de quioscos. Se obsesionó con la película aún más que yo.

Aunque como he dicho, Ninja Scroll salió de mis manos hace mucho, el VHS de Akira ha quedado atesorado en mis estanterías para siempre como muestra de unos tiempos ya lejanos, en los que los quioscos vendían VHS y los jóvenes españoles éramos como pioneros, prestos a asaltar y descubrir culturas totalmente desconocidas en estos lares. Fuimos los colonos, los astronautas de los años 80/90 :babas









Podría seguir hablando horas y horas: de cómo el mismo Jose Antonio me descubrió años después Evangelion (serie de la que se flipó bastante, comprándosela en VHS y pidiendo de importación las películas subtituladas en español, en una época en la que pillar películas de importación no era habitual, fácil ni barato) pero este era el post dedicado a Akira. O ni eso: a mi obsesión por Akira.

Quizá por todas estas circunstancias, para mí Akira ha ido convirtiéndose en una especie de sinónimo de juventud y descubrimiento. La he visto muchas, muchísimas veces en todos los formatos posibles (VHS, DVD, Blu Ray...). Y la sigo volviendo a ver de vez en cuando; la he visto tanto en VO como doblada (siempre doblaje original que venía en el VHS).

Fue ya entrados en este siglo XXI que descubrí el manga. Ya sabía que existía, claro, pero no es un género que me haya interesado mucho para leer; de hecho a día de hoy los manga que he leído se reducen a Akira, Golgo 13 y los pocos números que leí en mi infancia de Dragon Ball y Caballeros del zodiaco (y si la memoria no me falla, eran ediciones "occidentalizadas"). El caso es que tenían varios volúmenes en mi biblioteca pública y los fui sacando y degustando, y me supuso todo un auténtico impacto: el mismo que leer "La historia interminable" de Michael Ende, y descubrir que la película que yo conocía era solo la mitad de la historia. Por supuesto, a la película de Akira no podemos hacerle el mismo reproche, porque cuando la película se hizo, el manga ni siquiera estaba terminado y tuvieron que apañar un final, a todas luces insuficiente una vez leído el manga, pero al menos, funcional.

Años después me lo compré entero, y es el único manga que tengo (el de Golgo 13 también lo saqué de la biblioteca) lo cual, supongo, dice algo de hasta qué punto me gusta Akira; lo he leído dos veces entero y hojeado muchas veces. Es la versión en color. He leído ambas (la de la biblioteca era blanco y negro) y la verdad es que ambas me gustan. No entro en polémicas.


No importa cuanto parezca que pesa... pesa MÁS



Soy un poco más fan del anime que del manga, pero tampoco mucho. En mi juventud, además de las series infantiles / juveniles ya mencionadas y vistas por toda mi generación, vi (de nuevo, Jose Antonio proveyó) cosas como Evangelion, pero ni siquiera la vi entera, no la vi entera hasta hace pocos años ya en DVD, también con Jose Antonio empecé otra que acabé hace poco, Serial Experimental Lain (empanada de fritada mental, así quedó mi cerebro). Por mi mente resuenan títulos como Spriggan, Black Jack, Vampire Hunter D, Urotsukidoji (sudores fríos y condenación eterna al infierno judeocristiano), Detective Conan... tiempos de cintas de vídeo que te pasaban, cual bolsita de droga, tus compañeros de clase, con un "está de puta madre, vas a flipar, cuando la veas no me la devuelvas, pásasela a Jaime y dile que luego se la pase a Mario" y que tú metías en el vídeo sin saber que coño era o qué ibas a ver, eso sí, teniendo ya la experiencia suficiente para saber que era mejor esperar a meterla en el vídeo sin que estuvieran tus padres presentes porque ellos no entendían ese material...

Estos días he vuelto la mirada atrás y he empezado a revisionar viejas cosas, algunas vistas en su día aunque de forma intermitente (como Cowboy bebop, por ejemplo), otras, totalmente nuevas para mí, aunque todas son obras antiguas, de los 80 y los 90. De lo que se ha hecho en los últimos 20 años no tengo conocimiento ni mucho interés. A veces oigo hablar de tal o cual serie que lo está petando, como Death Note o One Piece, pero no consumo. De mi época del manga me quedan pocos recuerdos: la cinta de Akira, su Blu Ray, el manga en su edición especial coloreada, y un disco duro externo con las series completas de Lupin III y Ranma 1/2 que atesoro con sus doblajes originales televisivos por si el mañana me los pierde.



Es un sesgo cognitivo de esos, seguro, pero asocio manga / anime / dibujos animados japoneses a la juventud, y también a la amistad. Jose Antonio y yo no acabamos como Kaneda y Tetsuo, pero al final, la vida nos fue separando como pasa casi siempre. En esta historia tiene cabida mi amigo y vecino Guillermo (un gótico que también era fan de Parque jurásico y de cualquier manga o anime sobre vampiros) y Edu (que tenía la serie entera de V grabada en vídeo mucho antes de que la pudiéramos ver en DVD, y era un objeto de deseo de muchos... sus cintas de vídeo, no Edu, ahí ya no entro) y que tenía contactos con una tienda especializada en Madrid (de donde era su familia y donde, con el tiempo, él acabaría volviendo) y podía conseguir cintas de vídeo, figuritas y cosas que no te creías, teniendo en cuenta que nosotros vivíamos en un pueblucho de mala muerte sacado de una peli del Oeste...

En fin. Akira es una parte de mi vida, de la mejor etapa de la vida en general. Como suele pasar, no lo llegas a apreciar en todo lo que vale hasta que se fue. Si habéis llegado hasta aquí, ¡que paciencia tenéis! Quería abrir un post comentando Akira y creo que he acabado hablando de todo, menos de Akira :cuniao
 

nogales

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eran no se cuantos tomos cuando en la biblioteca de mi ciudad los compraron.

Creo que solo pasé del primero :cuniao

La película es una maravilla.
 

dawson

Her Yerde Sen - Benim Tatlı Yalanım
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Excelente artículo. No soy fan del manga y/o anime, pero sí que en su época vi muchos episodios de Dragon Ball (en catalán por TV3, mítico doblaje). Akira, si no recuerdo mal, la vi hace tiempo en VHS, pero poco se me quedó en la memoria.
 
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Akira también llegó a mi vida en un momento capital entre el final de la infancia y comienzo de la adolescencia. Recuerdo escuchar hablar de la peli por primera vez en una entrega de Metrópolis, el programa de la 2, y después por reseñas en diversas revistas y comentarios de gente más adulta que llegó a verla en cines allá por el año 92. Hasta que a finales de ese año salió en video, a través del sello Record Visión si no recuerdo mal. Primero la compró mi vecino, al cual se la pedí prestada bastantes veces, hasta que en mi siguiente cumpleaños me la regalaron debido a mi insistencia.

El verano de 1993 fue para mí el verano de Akira, cuando fascinado por toda su imaginería audiovisual, llegué a verla prácticamente cada día durante algunas semanas, con el consiguiente hartazgo para toda mi familia, aunque para entonces ya estaban acostumbrados a obsesiones similares mías para con otras películas.

Tampoco fue difícil enamorarme del film, dado que hasta entonces la peli fetiche de mi hermano era Blade Runner, pasión que me transmitió, y de la que Akira era una extensión en toda regla bajo el filtro cultural nipón.

Con los años, me compré la extraordinaria BSO en dos ediciones diferentes, el cómic en B/N y un enorme póster de la peli presidió mi cuarto junto con otro de, lógicamente, Blade Runner. Incluso mi primera novia llegó a regalarme una figura de Kaneda con su moto.

En esos años viví una enorme fiebre manganime, ví casi todas las series que se podían ver en esa época en las privadas y luego las pelis que iba editando Manga Video. También devoraba aquellos manga que me interesaban, y gracias a los artículos didácticos que solían imprimirse en las tapas interiores de la serie blanca de Dragon Ball, tuve conocimiento de las series y artistas más punteros de Japón. Eso hizo que, aunque mi interés por el manga sufriese altibajos al llegar a la vida adulta, debido a otros intereses que ocuparon mi vida a finales de los 90 y principios de 2000, mantuviese un especial cariño hacia el mundo del manganime y siguiese comprando esporádicamente alguna serie limitada.

Y por supuesto, todo esto tuvo su culminación con mi viaje de novios a Japón el año pasado, en el cual reviví de golpe todos esos sentimientos de mi adolescencia al ver con mis propios ojos lo que hasta entonces sólo era el escenario de una ficción lejana en mi cabeza. Curiosamente, el año en que visité Tokio por primera vez fue el año de Akira, la película, lo cual lo hizo todo aún más especial.

Curiosamente, yo tampoco estoy muy al tanto de lo que se ha hecho en el manga y anime en los últimos 20 años, no sé si será por el hecho de haber cambiado yo, o porque los gustos han cambiado, pero lo poco que he visto no me dice nada salvó algunas gloriosas excepciones. Parece que el gusto por el ciberpunk se ha ido diluyendo, y el romanticismo tierno y con un toque de picardia ha desaparecido engullido por una solemnidad un tanto cursi. Aparte de que los diseños actuales de personajes no me gustan demasiado en general.

Pero bueno, por suerte podemos seguir revisitando el pasado, como buenos viejovenes :P .

Un saludete.
 

Henry Morrison

Doctor Please!
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eran no se cuantos tomos cuando en la biblioteca de mi ciudad los compraron.

Creo que solo pasé del primero :cuniao

La película es una maravilla.

¿Es que Akira la tienen en TODAS las bibliotecas públicas? :lol En la mía tienen un surtido bastante interesante de cómics y manga, todo sea dicho. Es un manga bastante espeso a ratos, pero fascinante, Akira. Y visualmente, es como visitar un museo en casi cada página.
 

i-chan

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Es que Akira la tienen en TODAS las bibliotecas públicas? :lol
Pues te diría que no en todas, pero sí en muchas. Y te explico por qué. En primer lugar, porque es un clásico y figura en casi todas las listas de cómics imprescindibles. Es como Maus, Persépolis, Watchmen, Paracuellos o Blacksad, no puedes presumir de comicteca si te falta alguna de estas obras maestras. Y en segundo lugar, comprar manga suele ser complicado en bibliotecas públicas, porque las colecciones más populares tienen chorrocientos tomos y no compensa comprarla. Pero Akira es una serie limitada, así que es muy fácil tenerla completa y eso es un plus para las bibliotecas.
 

Visper

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Akira también llegó a mi vida en un momento capital entre el final de la infancia y comienzo de la adolescencia. Recuerdo escuchar hablar de la peli por primera vez en una entrega de Metrópolis, el programa de la 2

Ese también es mi primer recuerdo de Akira y lo que más impresionado me dejó fueron las estelas de las luces de las motos :babas
 
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Quizá lo que más eche de menos es un film con la misma ambición que 'Akira', claro que ésta fue producto de un momento y una misión muy específica: servir de ariete para introducir en Occidente todo el material manganime que se producía industrialmente en Japón. Que los créditos del film estuviesen íntegramente en romaji e inglés es una prueba muy palpable de que no estábamos ante la típica producción para el mercado interno que luego se vende al exterior.

Una vez logrado el objetivo, ni siquiera Ghost In The Shell, Metrópolis, o la misma Steam Boy de Otomo han estado a la altura a nivel de inversión en dinero y talento.

Ojalá que los nuevos proyectos de Otomo recuperen ese espíritu de 1988.

Un saludete.
 

Hinomura Krycek

Bayofilo
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Respuesta rápida que ahora no tengo tiempo.

En mi caso descubrí Akira una madrugada en La 2 viendo Metrópolis donde con sus santos cojones pusieron los 20 primeros minutos E-N-T-E-R-O-S.
Ni que decir tiene que me quedé así :babas:babas:babas

Después ya pude verla en “cine”. Y lo digo entre comillas por que fue en los Maldá y la pantalla es casi como la de mi casa. Pero me dieron un póster de regalo que aún conservo.

Posteriormente me hice con el VHS creo que el inglés en la Virgin Megastore de Barcelona (actual Zara), junto con el del Puño de la Estrella del Norte. Tremendo combo.
 
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Tim

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Recuerdo que en el mítico Canal+ dieron un montón de especiales de Akira cuando salió. Qué tiempos aquellos en que en Canal+ apostaban por los cortos, etc.

Había varios vídeos explicando cómo se hizo. A nivel técnico era espectacular el salto de calidad. Salían videos de la visita de los japos a los estudios de Disney, dónde les dieron formación sobre el tratamiento del color, las famosas tarjetas con las paletas de colores de Disney, los fondos...

Se me olvidaba comentar. Vi la película en cine cuando salió. Éramos 3 en la sala. Fue la primera vez en mi vida que vi como quitaron una película de taquilla a mitad de semana.
 

Trepamuros

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Joder, que hilo más rico, Henry. Sin llegar a ser tan fanático de Akira, aunque me flipa bastante la película, si que me evoca siempre ese rollo a principios de los 90, el VHS y los anime de videoclub. La iconografía de la carátula es muy mítica, desde luego.

Curiosamente y a pesar de ser aficionado al cómic durante más de 30 años, jamás había leído un manga. El primero ha sido precisamente Akira, en la (preciosísima) reedición que ha sacado Norma recientemente y me ha enganchado una cosa mala. Estoy deseando leer los siguentes tomos.
 

Edgtho

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En un lugar de España infestado de palmeras.
Todo lo que has dicho en la introducción con Akira, lo de Dragon Ball, Campeones o Caballeros del Zodiaco hasta lo de Ranma y Lupin... es como si estuvieras describiendo mi infancia. Joer... pero al nivel de hermanos gemelos.

Y sí, para mí descubrir Akira y posteriormente Ghost in the Shell fueron como un mundo aparte, un punto y seguido en mi infancia.
 
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La BSO es que es un portento, creada por el supercolectivo Yamashirogumi Geinoh, curiosamente compuesto principalmente por músicos aficionados. Se trata de una BSO muy enraizada en los 80 por un lado, en su frecuente uso del sintetizador, guitarras eléctricas e incluso de algunos ritmos cuasi pop (en este sentido, mi tema favorito solía ser 'Exodus from the underground fortress', quizá por ser el más rítmico y directo, y a la vez el menos siniestro, brutal y misterioso de los cortes). Y por otro, la mezcla de diferentes tradiciones musicales como los cantos religiosos budistas, el noh japonés, los gamelan balineses, o las corales y el órgano de iglesia occidentales. Dado que ya en su día era aficionado a músicas poco convencionales, esta BSO me fascinaba enormemente, aunque quizá fusese más por su asociación con las imágenes de la peli que por el propio valor musical, aparte de que había temas que entonces se me hacían bastante pesados por su extensión, minimalismo, o falta de conocimiento acerca de su origen.

Hace unos meses la escuché de nuevo después de más de 20 años sin ponerme el disco, con todo el bagaje musical que he ido acumulando en todos estos años, y he de decir que me pareció aún más increíble que cuando la escuchaba de chaval, y sobre todo, única, rompedora e inigualablemente original en cuanto a todo lo que se ha podido escuchar en un film anime nipón. GITS de Kenji Kawai también partía de conceptos similares, pero claro, no llega ni de lejos al nivel épico de los Yamashirogumi Geinoh.

Un saludete.
 

Christian Troy

Ni hii huivis
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La historia que ha contado Morrison podría ser, no la mía (me pilló algo más pequeño), pero sí la de mi hermano mayor. Él también se compró ese primer número de la colección manga, con Akira y Ninja Scroll. Poco después empezaron a entrar en casa más cintas VHS con otros animes como Alita, 3x3 ojos, etc. que quizás consiguió a través de amigos. El caso es que recuerdo un día que iba a ponerse a ver uno de esos animes en el salón y me mandó fuera, a mi habitación, "tú no puedes ver esto", me dijo. Y claro, basta para que te prohíban algo para que tú tengas más curiosidad. Al final me vi tirado en el pasillo, con la puerta del salón cerrada y yo rogando que me dejara entrar para verla.

La película era Urotsukidoji.
 
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