Stuart Gordon, el reanimador de la serie B

Henry Morrison

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Ayer nos dejó Stuart Gordon, cosa de la cual me he enterado hoy. Ya son -1 las vacas sagradas del género que me educaron en esto del cine fantástico, allá se fue, junto con Tobe Hooper, George Romero y Wes Craven. No tenía hilo propio, así que ya tocaba.



No puedo precisar con exactitud con qué edad vi Re-Animator, pero sí puedo poner una fecha límite: 1993. Porque la vi en una salita de estar en casa de mi tía, salita que en 1993 con el nacimiento de su segundo hijo, se convirtió en dormitorio infantil. Por lo tanto fue antes de 1993. Yo diría que fue en 1989 / 1990, por el videoclub donde la alquilamos, al que dejamos de ir a principios de los 90. Tanto da. Ahí me tenéis, con 9 o 10 años viendo Re-Animator con mi tía y con mi madre. Solo dios sabe cómo lo permitieron; supongo que el tono de comedia abiertamente cachondo de la película las convenció de que no me traumatizaría. Más o menos por esa época, mis padres alquilaron Re-Sonator, del llorado Videoclub Cinema, pero ahí sí que no me dejaron ver más de 10 minutos antes de quitarla.

Yo no sabía entonces que ambas cintas eran hijas de la misma mente (aunque por el título, supongo que pude hacer la conexión) pero en cualquier caso, esos dos primeros títulos de Gordon siempre fueron unidos al misterio de lo prohibido, a estanterías de videoclub llenas de carátulas terroríficas que jamás me permitirían ver.

Gordon nació en Chicago, en 1947 (otras fuentes dicen que el 46), y se interesaría pronto por el arte, metiéndose a estudiar teatro y publicidad en la universidad, y fundó el Teatro Orgánico de Chicago, para llevar a cabo obras experimentales y extremas (para la época). Anécdotas hay para parar un tren, como su versión de Ricardo III clausurada por la policía por inmoral, o las denuncias que recibió contra su muy particular versión de Peter Pan. Todo ello ya nos indica a las claras que el buen hombre estaba dispuesto a todo con tal de epatar al público con experimentos artísticos anormales. Llegó a Hollywood en 1984 con el guión de un piloto para televisión, sobre las historias de Hebert West Reanimador, de Lovecraft. No consiguió venderla, aunque estuvo a punto de conseguirlo en alguna cadena, se decantaron por los Tales from the Darkside, de George Romero.

Finalmente comenzó a Brian Yuzna, cuyo nombre estuvo asociado al de Gordon durante mucho tiempo: Yuzna era un productor enamorado del fantástico, que vio potencial en aquel guión para televisión, de apenas 50 páginas de extensión, y pensó que si no lo iban a comprar para la pequeña pantalla, podía reescribirse un poco y venderse en la grande. Faltaba un ingrediente para conformar el primer tarro de verdoso líquido que Gordon nos iba a proporcionar: los (desvergonzados) hermanos Band. Se ha escrito mucho sobre estos tíos, que en 1984 estaban enredando, fundando su compañía Empire (posteriormente, Full Moon, por obra y gracia de las deudas).

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No creo necesario (más bien, al contrario) extenderme mucho sobre las bondades de Re-Animator, que es una película de foro por derecho propio y sobre la que han corrido ya ríos de tinta y esperma más que suficientes; sí que quisiera pararme a considerar lo que significó para el cine fantástico su irrupción: 1985 era un año en que la fórmula slasher empezaba a mostrar agotamiento; habíamos conocido el gore loco de la mano de Sam Raimi, gentuza como Jason Voorhees o Michael Myers aumentaban su lista de víctimas año tras año de forma cada vez más espectacular y rebuscada, y de repente, llega Re-Animator: una comedia gore negrísima. Podríamos pararnos a considerar 1985 como un año de inflexión en el género fantástico: permitidme dudar que sea simple casualidad el que ese año feliz y maravilloso llegaran algunos de los más celebrados títulos del cachondeo hemoglobínico, así, a Re-Ánimator hay que sumar El regreso de los muertos vivientes, Lifeforce, o Noche de miedo: cintas que mezclaban terror con humor, o cuanto menos con poca verguenza, con grandes resultados. Re-Animator fue la película definitiva de zombis / gore, al menos hasta la llegada de Braindead que probablemente, la superó.

Rodada en menos de un mes con menos de 1 millón de dólares, íntegramente en interiores y con actores desconocidos, fue la ganadora del Festival de Sitges de ese año a Mejor película, recibió el premio especial en Cannes y se convirtió en un auténtico mito explotado gracias al videoclub. De ser un novato en la industria, Gordon pasó a quedar colocado en el altar de las nuevas promesas del fantástico. Quizá fue demasiado. En cualquier caso, los Band se olieron un filón, y como auténticos hombres de negocios, fueron tras él: en menos de un año, 8 semanas de rodaje y 5 millones de dólares mediante, nos trajeron Re-Sonator. Basada en un relato corto de Lovecraft (poco más que la anécdota del prólogo) y con un guión firmado por Dennis Paoili, tenemos una de las más logradas aproximaciones físicas a los horrores lovecraftianos inimaginables: reciclamos a Combs y a Crampton (COMO DEBE SER) y tenemos cocinado un segundo título mítico de los 80.




Re-Sonator, sin embargo (o From Beyond en el original, pero ya sabemos, en España nos gusta destacar) no funciona a los mismos niveles que Re-Animator. Quizá porque es una historia mucho más negra, desesperanzada y menos cómica. La historia de un grupo de gente que va investigar un extraño suceso; una máquina científica que ha creado un portal entre nuestro mundo y otro muy diferente; una de esas puertas que es fácil abrir, pero no tan sencillo cerrar... mutaciones, gente comiendo cerebros, Barbara vestida de cuero negro (gracias, señor Gordon), apéndices con vida propia saliendo del cuerpo, mundos paralelos, gusanos asquerosos, seres protoplásmicos (o algo), en fin, Re-Sonator viene a ser una mixtura entre los delirios cárnicos del Cronenberg de aquella época y los mundos de Lovecraft.

La película tuvo no pocos problemas con la censura de la época, normalmente ante títulos de terror el órgano censor, la MPAA, indica a los creadores que hay que cambiar, pero en este caso consideraban que la película era un "festival de violencia ininterrumpida de principio a fin"

Muy agradecida, otro mito que nos miraría desde las estanterías de los videoclubs por muchos años, y que ganó varios galardones en Sitges, pero probablemente, rodada demasiado aprisa, no llega a alcanzar las cotas de gloria de su predecesora.

Gordon debía estar un poco harto ya de hemoglobina y Providence, por lo que esn su tercer trabajo, Dolls, optó por un perverso cuento de hadas radicalmente diferente para su tercera película, estrenada en 1987 y todavía bajo el paraguas de la Empire.


Dolls nos habla de la muerte de nuestro niño interior, y de como esta muerte (metafórica) puede convertirse en nuestra muerte (literal) si no llevamos cuidado. Así, se nos cuenta la clásica historia de viajeros que van llegando a una apartada mansión, aparentemente acogedora, pidiendo refugio contra una tormenta que se ha desatado en el exterior. El matrimonio anciano, dueños de la casa, se dedican a la confección de, en principio, encantadores muñecos; en realidad dichos muñecos son víctimas de la pareja de ancianos, que matan a aquellos que han perdido la ilusión por vivir, el "espíritu infantil" convirtiéndolos luego en esclavos asesinos. Los dos únicos visitantes que parecen conservar la inocencia (una niña, hija de padres gilipollas, y un joven inocentón) serán los aspirantes a desentrañar los misterios de la casa y sobrevivir a los títulos finales, mientras que el resto serán carne de cañón.

Bien tuvo que irle el invento a la Empire, porque esto de los muñecos con vida propia y mala leche se convirtió en un auténtico imperio de merchandising a merced de la inmortal saga de los Pupper Masters: como siempre, aquí está la saga olvidadísima y ni se habrán estrenado la mayoría de sus entregas, pero en EEUU hay un apasionante mundillo de figuras, peluches y merchandising de los muñecajos asesinos.

Dolls se rodó en los estudios italianos de la Empire, con 2 millones de presupuesto (recaudaría menos del doble) y supuso un giro radical en la producción cinematográfica de Gordon, que pasó del gore desaforado y paródico a una historia de miedo a modo de fábula, mucho más contenida. Siguió el mismo camino de radicales transformaciones con su siguiente película, Robot Jox: una "superproducción" de la Empire con 7 millones de dólares de presupuesto y varios meses de rodaje, como respuesta al éxito que los robots gigantes estaban teniendo en todo el mundo. No la he visto todavía, así que no le voy a dar muchas líneas, antes prefiero comentar la conversación que Gordon y Paoli tuvieron acerca de que sus hijos pequeños no podían ver sus películas; decidieron involucrarse en una historia sobre unos niños que quedaban miniaturizados por un gadget científico, y se perdían en el jardín de su casa. La Disney se interesó por el proyecto, pero tras más de un año y medio de preproducción, cansado y con problemas cardiacos, Gordon decidió no dirigirla y tomarse un descanso. Volvería en 1990 con su primer proyecto televisivo: Daughter of darkness.


Daughter of Darkness es un telefilm que se emitió en España por televisión correctamente traducido, "La hija de las tinieblas" (tengo todavía por ahí un VHS de un pase televisivo grabado con ese título) aunque en vídeo salió como "Al límite del destino" en los videoclubs, por motivos que es mejor no preguntar para guardar nuestra paciencia y salud mental. Cuenta la historia de Katherine (una angelical Mia Sara) que, tras la muerte de su madre, sola en el mundo, decide ir a Rumanía a buscar a su padre, originario de allí, al que nunca ha conocido ni sabe siquiera si vive todavía. Allí irá poco a poco trabando amistad con un hombre maduro que se dedica a moldear vidrio (Anthony Perkins) al tiempo que va tomando contacto con la existencia de una secta de vampiros que todavía vive en Rumanía, y que se nutre de sangre de hospitales para subsistir. Es, probablemente, un telefilm, rutinario y poco esforzado, no espereis nadie aquí ningún tipo de gore, pero no dejo de tenerle un cariño que ni yo mismo me explico, y la he visto varias veces. Muy cutre, pero le encuentro encanto.

En 1991, Gordon volvió al terror más suyo con "El pozo y el péndulo" basada en retazos de relatos de Poe aunque, como ocurría con Lovecraft, la adaptación se queda en la anécdota.



Vista hace poco, a pesar de volver bajo el auspicio de la Empire / Full Moon, de estar rodada para cines en vez de televisión y de tener ciertas dosis de gore agradecidas, y un retrato psicológico de los personajes mucho más interesante que los vampiros de esta, me pareció un telefilme igualmente, no tan cutre como Daughter... pero muy lejos ya de los delirios cromáticos y argumentales de sus dos primeras películas.

Cuenta la historia de un inquisidor, Torquemada (Lance Henriksen, lo mejor de la película, aunque el papel iba a ser inicialmente para Peter O'Toole) que se enamora de una panadera. En tanto monje, beato y celosamente casto, es incapaz de expresar sus sentimientos por ella de otra forma que no sea haciéndola acusar de brujería, confinándola en una cámara de torturas y hacerle mil perrerías para que confiese que es una bruja. Mientras tanto, su amado esposo intentará rescatarla sufriendo también las iras del inquisidor.

Inicialmente, la película iba a tener mayor presupuesto y contaba en su reparto con O'Toole y con Sherilyn Fenn en los papeles principales. Pero el mayor inversor del proyecto se desbancó, hubo retrasos, Empire estaba en plena liquidación / renacimiento como Full Moon, por lo que al final ni el reparto ni el presupuesto fueron los que se habían previsto. Se rodó en un castillo italiano que los Band poseían, y fue solo gracias a la ayuda de la Paramount (cuya filial videográfica había vendido miles de copias en vídeo de los muñecos asesinos de Full Moon) pudo llegar a rodarse.

De Fortaleza infernal no voy a decir mucho, tampoco: la vi cuando salió en vídeo y no la he vuelto a revisar, me da una pereza infinita la sola idea. No hablemos ya de la secuela que tuvo (¿o fueron varias?). Dejo campo abierto, por si tuviera algún fan en el foro, que se explaye, porque a mi siempre me pareció una chorradilla con un Lambert ya en piloto automático. Fue en su día un pelotazo comercial (12 millones de presupuesto, rodaje en Australia...). Siempre he defendido al Christopher Lambert de Greystoke y de Los inmortales, pero creo que aquí ya iba con el piloto automático puesto a full.

Por aquella misma época le llegó la oportunidad a Gordon de dirigir Body Snatchers, un guión en el que había estado involurado largo tiempo (la tercera versión de la historia de los ladrones de cuerpos de Jack Finney) pero finalmente, no la dirigió, y llegó a manos de Abel Ferrara. La historia de esa película y su gestación, y un guión mutante que fue pasando de mano en mano y guionista a guionista durante años, merecería prácticamente post propio, y aunque al final los resultados fueron discretos, la recuerdo como una muy potable parábola sobre la condición humana, algo pedante (como casi todo el terror noventero serio) pero con hallazgos que me hacen que apetezca revisarla mientras escribo esto. Por ahí anda el VHS (SÍ).

De 1995 es Castle Freak: Gordon vuelve al terror, y con combo: protagonizan Combs y Crampton, guión basado en un relato corto de Lovecraft y de nuevo bajo el amparo de los Band; también se repesca a Jessica Dollarhide (la niña de Dolls, aquí más crecidita).


Castle Freak cuenta la historia de una familia que hereda un castillo y se va a visitarlo, con tan mala fortuna que desconocen su historia: décadas atrás un niño fue torturado y encerrado allí por su madre, una aristócrata decadente. El engendro sigue viviendo en el castillo aunque bastante deteriorado, e irá emergiendo periódicamente para matar a secundarios que pasaban por ahí. De fondo tenemos la clásica historia de familia en crisis que tendrá que volver a estar bien avenida si quiere salir entera (literalmente) del castillo.

En un viejo número de Fangoria, Gordon promocionaba la historia alabando los efectos especiales y contándonos el background del monstruo protagonista, expresando sus esperanzas de que, si la película funcionaba, podría convertirse en el protagonista de una saga de terror al estilo de Viernes 13 o Halloween. Huelga decir que NO lo consiguió, siendo una película realmente difícil de ver durante años que no se estrenó comercialmente en cines en casi ningún sitio, quedando relegada al terreno del vídeo y de la tele por cable, eso con suerte.

A finales de los 90, Gordon encadenó varios proyectos nunca terminados y pareció que su suerte se había agotado. No he visto Space Truckers (una de sus últimas pelis noventeras) pero soy fan de Dagon, película de ese experimento fallido pero interesante que fue Fantastic Factory, promovido por Brian Yuzna para producir cine de terror en España: de nuevo, como no podía ser de otra forma, Gordon se ocupó de adaptar libremente (y españolizando) nada más y nada menos que La sombra sobre Insmouth, uno de los grandes relatos largos de Lovecraft. Nos cuenta la historia de dos parejas de turistas cuya embarcación naufragará cerca de la costa gallega, y una de las parejas llegará a la costa de Imboca, un pueblo hecho mierda donde intentarán pedir ayuda... la vi cuando salió en DVD, y aparte de quedarme bastante prendado de Raquel Meroño (hagan aquí ustedes las rimas soeces que consideren oportunas) me encanta el largo flashback narrado por el gran Paco Rabal en la que fue su última interpretación, donde nos cuenta como de niño, asistió a la caída del pacífico pueblo de pescadores en el delirio religioso de adoración hacia nuevos dioses que venían del mar...


Dagon es imperfecta, le sobra algo de metraje y quizás, algo de ritmo, pero a mi me parece de lo mejorcito que nos dio la Fantastic Factory, una historia que engancha y donde podemos ver que Gordon no había perdido la inventiva como narrador.

Del resto de su carrera, solo vi su primera historia para la serie Masters of horror, otro proyecto que nació para que viejas glorias pudiesen contar una historia más, su episodio "Sueños en la casa de la bruja" nos vuelve a traer a Lovecraft en una historia malsana y por lo que recuerdo, bastante gore... creo que aún hizo otra historia para otra temporada (The Black cat) pero no llegué a verla. No nos engañemos, el nivel de Masters of horror era bastante bajo o así me lo pareció en su día, destacando el primer episodio de Carpenter (Cigarrette Burns), el de Larry Cohen sobre asesinos en serie que se baten en duelo por el derecho a cobrarse como víctima a una mujer, y alguno más.

En cualquier caso, cierro post invitando a que las omisiones que he cometido en este post sean subsanadas, si alguien puede y quiere. El tagline principal de "Re-Animator" fue LA MUERTE ES SOLO EL PRINCIPIO.

Ojalá que así sea, Stuart :mutriste



 

Henry Morrison

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Maravilloso homenaje.

Aprovecharé para descubrir "Castle Freak", que la tenía pendiente desde hace mil... AHORA YA TOCA.
Castle... tiene un rollo gótico que mola mucho, y que en cierto modo es más Poe que Lovecraft, con sus castillos llenos de secretos del pasado. Si la ves, comenta. Mi gran debilidad es Daughter of darkness... no sé porque. Es un telefilm normalito, pero me gusta.
 

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A mí siempre me cayó simpática. Aunque no la he revisionado desde que se estrenó en DVD...

Creo, de eso no me olvido, que fue la primera vez que vi a Macarena Gómez, bellísima y espectacular. Y qué decir de la Meroño... Madremía.

Se la conoce también cómo la última peli de Paco Rabal, ampliando lo dicho por Henry. Casi siempre se indica como algo negativo, especialmente para el (des)prestigio del actor. En mi opinión, es una aparición la mar de digna en un producto que sólo busca entretener, adaptando y difundiendo sui generis a Lovecraft, que se dice pronto.

Sin duda es lo mejor de su productora y una jugada algo arriesgada, al poner sobre la mesa un tipo de género muy denostado, especialmente en su época de estreno.
 

Henry Morrison

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MISKATONIC... lo he pillado. :birra
¿Soy yo, o el look del prota de Dagon es muy Jeffrey Combs también, supongo que a modo de homenaje? :pensativo

A mi me gusta Dagon. Y para mí la actuación de Rabal no desmerita para nada su carrera; cierto que es breve y que el grueso de su participación se reduce a un flashback que cuenta y donde no sale él sino un niño, pero me sigue pareciendo notable.
 
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